Experiencias

marzo 30, 2016

Banquetes y vino, una oportunidad para el deshielo

Pequeñas historias de banquetes: desde El Banquete de Platón a El Somni de los hermanos Roca, pasando por la Santa Cena y muchos otros descubrimientos.

 “Y en el Mediterráneo persisten las sobremesas largas, las copas de vino y las charlas interminables entre amigos. Esta costumbre, el contrapeso perfecto al fantasma de la incomunicación, pervive en el ámbito doméstico y familiar y también en el público (…) Lo bueno del futuro sabe a lo mejor de lo antiguo

*Foto: Núria Garriga Martínez

Las vacaciones de Semana Santa, aunque intermitentes y cortas, le permiten a una aprender y disfrutar a la vez con libros que son auténticos placeres y que la biblioteca doméstica mimará para siempre. Godall Edicions ha publicado recientemente “Pequeñas historias de banquetes”, un volumen escrito a cuatro manos, por Marta Gómez Mata y Félix Rabal Queixalós. Suya, de ambos, es la frase que encabeza este artículo. Una maravilla, una certeza, que acaba de ganar sentido cuando se afirma que “el banquete – más allá de la experiencia estética sublime – es un espacio de convivencia y conocimiento que continúa elevando su voz cada día”. Podría llenar el artículo de citas de esta pequeña delicia que es el libro editado por Godall Edicions pero prefiero que las descubran ustedes tras una lectura pausada y atenta. Con copa de vino para inspirarse mejor y bucear entre páginas de fácil lectura que combinan pasajes hábilmente escritos, teñidos de filosofía, cultura, historia, política… Desde El Banquete de Platón a El Somni de los hermanos Roca, pasando por la Santa Cena y muchos otros descubrimientos.

La editora Marta Gómez Mata (Valladolid, 1967) coautora de la obra nos desvela en esta entrevista algunas curiosidades:

  • ¿Cómo surge la idea de publicar sobre banquetes y vino?

Este libro fue primero una conferencia que Fèlix Rabal Queixalós preparó y realizó durante algunos años. Después fue Matilde Martínez, editora de Godall Edicions, quién vio que en todo ese material existía un libro y nos animó a ambos a que nos pusiéramos a trabajar en ello. El libro surgió de muchas conversaciones, muchas tazas de té y también alguna que otra copa de vino. 

  • De todas las concepciones de banquetes que habéis relatado, que no son pocas, ¿con cuál te identificarías más?

A mí me gusta mucho la idea del banquete como una obra de arte efímera pero absolutamente plena. Un banquete, sea grande o pequeño, es una realización artística con su peculiar escenografía, su guión y su narrativa, su puesta en escena y su apoteosis final. Y en esta obra intervenimos todos: desde cocineros hasta comensales. Hacerlo de la mejor manera posible y disfrutando eleva, sin duda, nuestra faceta artística.

  • El vino ha sido en todas las civilizaciones un alimento fundamental; queda reflejado en el detalle de los distintos estilos de banquete que se han sucedido a lo largo de la historia. Además de la mística del momento, habláis de numerología y otras ciencias “ocultas”. ¿Cómo os habéis documentado?

La labor de documentación es mérito de Félix. Él es quien ha nutrido el libro de todas las referencias culturales que aparecen y, a partir de aquí, ha habido muchas horas de lectura, de pantalla y de conversación.

  • El papel de la mujer en los banquetes ha sido inexistente o residual. Por suerte hoy las cosas han cambiado. ¿Hay alguna información al respecto que os haya sorprendido durante el proceso de investigación y redacción?

En efecto, la mujer no existía en el banquete clásico, ni Grecia ni Roma contaban con su presencia. Y después su aparición ha sido puntual y fragmentaria. A veces, simplemente, la mujer aparece como un tema del que se conversa y no siempre en tono positivo. Afortunadamente las cosas han cambiado, sí. Aunque todavía existen sociedades gastronómicas en el País Vasco que evitan la presencia de mujeres… El presente sigue siendo sorprendente. 

  • Beber con moderación es una afirmación redundante que en los banquetes suele no tenerse demasiado en cuenta. ¿Qué herencia hemos recibido de quienes los pusieron primero en práctica?

En El Banquete de Platón el vino puede ser lluvia fina, que limpia y aclara y ayuda a pensar con lucidez, o tormenta, que trae el caos. Así que todo depende del uso que nosotros mismos hagamos de ello. La herencia recibida es el canto a la mesura: beber es bueno si no es en exceso. Y los defectos de la bebida son apreciables, según Platón, sobre todo en los mayores de 40 años, cuando sienten que el sol que ha hecho crecer las viñas, también contribuye a caldear sus cansados huesos. ¡Un magnífico regalo de cumpleaños!

  • Estarás conmigo que en la cultura mediterránea ha influido esencialmente la tradición del banquete…

Es evidente que el Mediterráneo es un escenario privilegiado a la hora de pensar en los banquetes, pero una de las enseñanzas más sorprendentes que he recibido al escribir este libro es la presencia del banquete en otras culturas, como la nórdica, aparentemente distantes de nuestro ámbito. Kierkegaard e Isak Dinesen, por ejemplo, nos demuestran que hay valores universales por encima del ADN local. Conversar y comunicar son dos actividades inherentes al ser humano y los banquetes un lugar estupendo para que ello suceda. El buen tiempo ayuda, pero también puede producirse en un cuarto oscuro, refugiándose de la lluvia y el frío. 

  • ¿Habrá una segunda parte del libro?

Desde luego que el tema da para una segunda, tercera y más… Lo único que puedo decirte es que escribir este libro ha sido una tarea tan enriquecedora y agradable que continuar es una posibilidad muy interesante.

*Irina Gimeno Coso

Leí el libro después de permanecer atenta como medio mundo al encuentro histórico entre Barack Obama y Raúl Castro en Cuba que tuvo en los distintos banquetes que se celebraron –públicos y privados- el entorno ideal para propiciar el deshielo histórico entre ambos países. Se han publicado en distintos medios algunos e interesantes detalles. Leímos en El País que se sirvió, por sugerencia de un camarero cubano, un tinto reserva de la DO Ribera del Duero en la primera cena en la Habana, de la que también hemos visto sugerentes imágenes – ¡qué aperitivos! – en la cuenta de Instagram de Pete Souza, fotógrafo oficial del presidente norte-americano. Más tarde, el editorial del periódico La Vanguardia avanzó que en la recepción celebrada en el Palacio de la Revolución junto con 40 congresistas de Estados Unidos, se había servido un vino catalán. Y no cualquiera. Un vino blanco de uva chardonnay, icono de Bodegas Torres, de la denominación de origen Conca de Barberà, elaborado a estilo y semejanza de los grandes vinos de la Borgoña. La empresa catalana con sede en Pacs del Penedés confirmó la noticia y añadió más detalles a través de una explícita nota de prensa en la que mencionaba también el  maridaje para el vino Milmanda 2012 que acompañó el primer plato que sirvieron a Obama y Castro, a sus respectivas familias y a los demás comensales: “Una sopa de crema dorada preparada con ron Caney y puntas de jamón”. 

Como no podía ser de otra manera, Miguel Torres Maczassek, director general de Torres, mostró su satisfacción por la elección del vino de la familia y afirmó que es “un reconocimiento al trabajo realizado durante años en este viñedo de la Conca de Barberà; de cepas que crecen junto al castillo de Milmanda de donde toma el nombre el vino”. Descubrimos que los Torres tienen no sólo una extensa y reconocida presencia comercial en distintos países del mundo además de las bodegas en California y Chile, sino también una estrecha relación familiar con Cuba. Miguel Torres cuenta que tienen “una conexión especial con Cuba porque mi rebisabuelo Jaime Torres vivió en la isla los mejores años de su juventud antes de trasladarse al Penedés y fundar la bodega en 1870, junto con su hermano Miguel. Desde entonces, hemos seguido vinculados emocionalmente a Cuba y hemos podido ver la evolución de la cultura del vino en la isla”. 

El vino que acompañó el primer plato de una cena que suponemos fastuosa es un blanco de gran complejidad y elegancia, fermentado y envejecido en bota de roble francés durante 12 meses. Milmanda 2012 es una referencia ampliamente reconocida y bien puntuada en certámenes internacionales de vino.  

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Desde siempre he afirmado que los mejores acuerdos se cierran alrededor de una mesa y, evidentemente, el vino, que es un alimento más y nunca debe ser escogido al azar, juega un papel determinante. No sólo para encender ánimos y/o pasiones, para entablar conversaciones sinceras y vehementes – in vino veritas – sino también para acercar posturas, conducir al entendimiento, seducir, comprometerse… “El vi encenia la taula…” escribió el poeta Vicent Andrés Estellés. Y debe remover consciencias también como afirma con cierta frecuencia Josep Pitu Roca, sumiller del Celler de Can Roca. 

*Irina Gimeno Coso

Presuponiendo que ambos mandatarios probaron o cataron el vino de Bodegas Torres, como también otros que se sirvieron en la misma cena y que han trascendido –un Vega Sicilia Único 2007, quizás contribuyera a recuperar la función que tenían los banquetes en el mundo griego y que relata el libro de Marta y Félix: “Estrechar los lazos de amistad entre el género masculino o, mejor dicho, afianzar los nexos entre tribus distintas e incrementar el sentimiento de pertenencia a una misma comunidad…”. A pesar de tantas diferencias, hay que aprender a encontrar las semejanzas y ahondar en ellas. 

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Fotos: Núria Garriga Martínez, la primera, y Irina Gimeno Coso, las otras.

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