Orígenes

febrero 23, 2016

El sueño de una uva 'tocada' por la tramontana

'Somiadors de l’Empordà' es una interpretación vivaz, apasionada y contemporánea de los vinos de tramontana, fruto de la tenacidad de los viticultores ampurdaneses para obtener la mejor uva.

“Más que el deseo por la media luna que muestra, crece el deseo por la otra media que esconde”
Jalwa al-Abbar ‘alMiknasiya’

“Es el viñedo más bonito de Catalunya, con sólo 0,2 hectáreas, una producción de 750 kg y una pequeña construcción de piedra seca”. Núria Barrachina, enóloga de Torres, me enseña en su móvil una imagen del viñedo de Rabós (Empordà) al que se refiere. Es otoño y la luz tenue cae sobre las cepas en vaso aún con abundante vegetación teñida de granate y ocre. Son viñedos de 70 años de historia, los orígenes del nuevo vino de la colección “7 magnífics”, un coupage de cariñena y garnacha que sabe a mediterráneo, a luz, a tramontana huracanada, a cimas nevadas y a mar encrespado. Fruta madura y frescor en boca. Lo que captan los sentidos durante un paseo por la región, es lo que descubre la copa. Estamos en tierra de genios, hoy gastrónomos ayer pintores, una región acariciada por el mar y sacudida por el viento. El tinto que, según cuenta Núria, homenajea y reconoce a los viticultores y a los viñedos plantados a partir de 1920, lleva por nombre “Somiadors d’Empordà”.

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“Los soñadores van de un cielo a otro cargados de espejos de agua para la mariposa. Podemos ser como hace falta que seamos”
Mahmud Darwix 

Es el cuarto vino de la colección “7 magnífics” después de los dos “Rebels de Batea” en la DO Terra Alta y “El Senat del Montsant” en DO Montsant. “Somiadors d’Empordà” es un rompecabezas que componen las parcelas de 7 viticultores de la región, que han mantenido las cepas a lo largo del tiempo sin esperar el mimo que les ha llegado en la edad adulta con Torres. “Queremos pagar un precio justo y elevado por la uva, porque lo merece”, afirma la enóloga Barrachina. “Aquí tenemos una maduración lenta que en otras regiones catalanas, vinos más frescos y mediterráneos con toques de continentalidad. El cambio climático es interesante aquí porque la maduración de la uva de cariñena, que es de ciclo largo, se reduce. 

Entre el mar Mediterráneo y la Sierra de l’Albera, entre la Costa Brava y el Pirineo, el Empordà atesora parcelas de poco más de 250 metros de altura, con suelos de pizarra fragmentada y pH bajo, que regalan acidez, a la vez que fuerza y estructura en boca. Tres monasterios son testimonio del paso ineludible del tiempo en la región donde los griegos inocularon el cultivo de la vida, y años más tarde por donde la filoxera empezó a arrasar las grandes extensiones de viñedo que se forjaron en la Edad Media con los monjes.

Ahora en un Empordà que tiene claro hacia dónde va, Torres se suma al espíritu aventurero de hacer vino en la región. Salen al mercado 20.000 botellas de “Somiadors de l’Empordà” que renuevan los ánimos a viticultores y cooperativas de la región:

“Somiadors de l’Empordà" es una interpretación vivaz, apasionada y contemporánea de los vinos de tramontana, fruto de la tenacidad de los viticultores ampurdaneses para obtener la mejor uva. 

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La cariñena (70%) y la garnacha (30%), ambas uvas autóctonas, envejecen en un alto porcentaje en barricas de roble francés. Juntas dan como resultado un vino con notas de fruta madura y fondo balsámico y especiado. Es un tinto con genio, carácter y un frescor muy interesante que lo hace extremadamente versátil. Con “pa amb tomàquet” y embutidos de la comarca de la Garriga, puede resultar un aperitivo de nota. El enólogo del proyecto, Albert Llopart, define ésta como una “aventura colectiva que reúne la experiencia y la ilusión de todo el equipo de viticultura i enología de Torres”. Y añade que es fruto de la ilusión y el esfuerzo de la gente de un territorio. 

“La realidad es una ilusión aún más grande que el mundo de los sueños”
Salvador Dalí

Si los dos anteriores proyectos guardaban relación a través de sus etiquetas, pues los viticultores eran protagonistas del diseño con distintos trazos y formas artísticas, en “Somiadors del Empordà” el elemento destacado es el paisaje y la “inspiración lunática de muchos artistas establecidos en la región”, cuentan des de la empresa. Además del vino, de la luna y de ese mito incesante en la historia de la humanidad de alcanzarla –quizás con vino sea más factible – el diseño da un especial protagonismo al color. La luminosidad del paisaje de l’Alt Empordà y el camino ilusionante que recorren juntas las bodegas de la DO Empordà, ahora con Torres también, se pinta de azul y verde. “Creatividad, extravagancia y fantasía” son los signos identitarios de un diseño según la opinión de  “7 magnífics”; signos que guían el proyecto de “Somiadors” para que nuevas generaciones de aficionados al vino se acerquen a su cultura.

Si además el escenario propuesto para al acercamiento es Cadaqués... Frente al mar, en el renovado Marítimo, dudo que se le resista a alguien. Un “wine bar” a pie de playa para disfrutar con o sin sol, con o sin tramontana, con o sin compañía... Pero siempre con una copa de vino. “Somiadors de l’Empordà” contribuye a que la inspiración sea, además de placentera, un poco más (sur)realista. Al fin y al cabo, somos de la generación de Sopa de Cabra y nadie puede arrebatarnos creer en algo más que nuestra banda sonora: “Nascut entre Blanes i Cadaqués, molt tocat per la tramuntana… D’una sola cosa en pots estar segur, quan més vell més tocat de l’ala…” 

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Fotos: 7magnífics