Orígenes

febrero 01

“El terroir no existe como tal, en el vino natural son las personas”

Entrevista a Clara Isamat, autora de "Raíces del vino natural", el relato de un viaje de un año para conocer en profundidad el vino natural.

La Central. Barcelona. 10.30h de la mañana. Nos reunimos para tomar café rodeadas de libros. Cerca, la sección de gastronomía de la librería, donde advertimos el suyo: “Raíces del vino natural” publicado por Sd·edicions. Lo toca, lo mira, lo huele… “Me encanta el olor que desprenden las páginas”, suspira. Es su obra magna que se completa con el documental “Fermentación espontánea”, ganador del premio Collita al mejor trabajo en el Most Festival. En él, ahonda en la vida de hombres y mujeres sencillos y libres que se dedican al vino, como Manuel Valenzuela, al que descubrió primero. De su puño y letra,  escribe en el libro: “Pensé que el vino podía ser un motivo de peso para que a través de él expresara parte de mis emociones contenidas”. 

Para una fotógrafa era imprescindible documentar en movimiento todo lo vivido, sentido y aprendido alrededor del vino natural, durante un año de viaje, con sus protagonistas. Y de ahí el audiovisual, también. Clara Isamat (Barcelona, 1971) es una mujer pertinaz y valiente. Arriesga: “No sé hacer las cosas de otra manera. Siempre he abierto nuevos caminos. En una evaluación escolar, en el instituto, me definieron ya como una buena compañera, aunque va por libre, sin cumplir las normas establecidas”. En el mundo del vino ha sido una precursora. Hace tiempo que indaga en el concepto natural, un movimiento que se inicia en Francia en los 80 en la región del Beaujolais, como cuenta en su libro. Es fotógrafa y sumiller, autora del bloc www.vinoscompartidos.com. Su inquietud es máxima y la conversación con ella muy placentera, aunque no haya vino de por medio.

*cedida

De la fotografía y la prensa al mundo del vino… ¿Cuándo se produce el cambio?

En 2003, que además fue una añada muy cálida. Vivía en Gracia en Barcelona y teníamos un espacio muy bonito y empezamos a dar comidas, al estilo de un Paladar cubano. Mi compañera estudiaba en la escuela Hoffmann. Y teníamos ganas de ir a vivir al campo. Yo conocía el Ampurdán de toda la vida y abrimos en Ventalló el Restaurante Pera Batlle. En 2005-06 empecé los estudios de sumiller en el CETT, Barcelona, es así como entro en contacto con el vino pero sobre todo con la gente de la profesión. Entonces ya se oía hablar del Celler de Can Roca y fuimos un día a comer. Recuerdo aún que tomamos un Sotlefriec 2001 de Alemany i Corrió. Nos lo sirvieron decantado y, como me gustaba des de siempre el servicio, le pregunté a Josep Roca de ir a hacer prácticas.

Y respondió que sí…

Así fue. Y mi pasión nace allí. En clase nos enseñaban la teoría pero con Josep Roca aprendí a poner el acento en quién elabora los vinos. Y yo me sentía más cómoda en esta parte. Cuando estaba en el Celler, Pitu me decía ‘Coge una copa y cata en la bodega todo lo que esté abierto’. Cuando salía me preguntaba. Es un maestro, porque no juzgaba…  Y entre el diccionario e internet me ponía al día de todo lo que allí podía catar y aprender escuchando a Josep, de manera hasta obsesiva. Visitaba bodegas y a través de los proveedores empecé a tener contactos. 

*cedida

La carta de vinos en Pera Batlle también evoluciono…

Cuando tienes más seguridad, entras en contacto con los productores de forma directa. Tienes ganas de ver y conocer y entonces la carta de vinos evoluciona y en nuestro caso hizo un viraje hacia el vino natural. En 2007, durante las vacaciones de febrero, planificamos un viaje para conocer productos nuevos y en Granada, en la Alpujarra, conocí a Barranco Oscuro. Manuel Valenzuela me descubrió una perspectiva del vino muy distinta y me sentí des de entonces más cómoda que con la que conocía a través de los estudios. 

“Cuando abrimos L’Ànima del vi en 2006 la cultura del vino natural en España era inexistente, y el diálogo con los viticultores y los profesionales de la restauración era casi imposible (…) Pero entre ellos estaba Clara. Cada vez que bajaba de su Empordà, nunca dejaba de pasar por la tienda a comprar algunas botellas para ella o para el restaurante que dirigía entonces” Benoit Valée

Entonces, nadie hablaba aún del vino natural…

Era muy limitado. En Gracia, en L’Ànima del Vi con Benoit Valée que escribe el prólogo del libro, catábamos, pero no había aún un movimiento. El primer encuentro de productores en España fue en 2009. Antes todo ocurría en Francia. En ese tiempo dejo el restaurante y me decido a abrir el bloc www.vinoscompartidos.com y me dedico al asesoramiento. Trabajo en la confección de cartas de vinos y vuelvo al circuito. Mi idea de realizar un libro surge después de ver el documental italiano “Senza Trucco – Le donne del vino” en 2011. Me pregunto quiénes son y voy madurando la idea de escribir el libro, que nace en las navidades de 2014.

Y recuperas la cámara… De la sala del restaurante al viñedo…

Estuve 10 años sin hacerla servir. Me regalaron justo esas navidades una cámara y veo como todo se alinea. Y tuve claro que dedicaría un año de mi vida a viajar, documentar… Escribir, editar…  Pero antes tuve que guionizar, contar un relato. Decidir con quiénes empezar y como seguir. Tenía un listado abierto para entrevistar…

Y la temática no podía ser otra que el vino natural.

Nada puede simplificarse. Lo del vino natural es dejar que cada protagonista se exprese. Pero no hablamos sólo de levaduras salvajes, ecología en el viñedo y ausencia de sulfitos. Si sólo fuera esto, cualquiera lo podría hacer. Lo más importante es que no es un vino, es un movimiento. Y el nombre es interesante porque es reivindicativo. Todas las realidades en el mundo del vino son aceptadas. La industria es un extremo, los vinos tirados de precio también, y en el otro extremo está este movimiento en el que me siento sin duda más cómoda.

¿Qué es lo que te conecta con ello?

Pues la honestidad y la coherencia. Es una filosofía de vida, de beber y de entender el vino, pero además una manera de expresarte y de ser coherente contigo mismo, con tus virtudes y tus defectos. 

*cedida

¿Y cómo lo contamos al cliente final?

Pues en las proyecciones de “Fermentación Espontánea” es algo que surge siempre. Yo siempre digo que es importante conocer al elaborador. Si todos facilitan hasta su móvil. Lo aprendí también en el restaurante, hay que intentar siempre acercar el vino, simpatizar con el cliente, el consumidor… Y es más. No me gusta para nada la confrontación, como tampoco definir un vino por lo que no es. Se debe definir por lo que es. 

¿Qué puede pasar en adelante con el movimiento del vino natural?

Pues estoy convencida que habrá un sello de vino natural en el futuro y que lo va a absorber la industria. Habrá grandes bodegas que tendrán vinos certificados y confundiremos de nuevo al consumidor. Lo más importante es el productor, no el sello. Y el consumidor tiene la responsabilidad de preguntar, de saber qué está bebiendo, y por ello, en la contraetiqueta además de poesía deberíamos leer si lleva levaduras indígenas, sulfitos, uva ecológica…

Estamos aún lejos de ser exigentes…

Pasa que en el vino queda siempre la parte romántica y en el natural aún más… Pisar la uva, fermentar en tinajas… Y la parte esnob ha hecho mucho daño, como los precios, el marquismo. Hay que ir más allá…

Para que la cultura del vino no muera, resucite. ¿Qué hacemos?

Creo que es necesario cambiar de paradigma. Para empezar, en cómo se consume el vino. Hacerlo informal, compartir. Sencillez en el servicio y con conocimiento. El sumiller Roger Viusà lo hace muy bien en la Plaça del Vi, en Girona. Hasta se sienta en la mesa y empatiza con el consumidor.

¿Y aparcar conceptos como la perfección?

La perfección es una palabra muy potente. Y abstracta. Se trata de dar instrumentos a los demás y que ellos los puedan hacer servir. Es que en la elaboración, parece que hay un A B C establecido y cuando sales de él, ¡el concepto es que está mal? Es el gran error. Catar los vinos naturales de la misma manera que los vinos en general. El vino natural es un nuevo paradigma de entender el mundo del vino.

¿Y qué papel juegan los elaboradores catalanes? Laureano Serres, Josep Torres, Ruben Parera, Montse Molla…

Catalunya está en la cabeza del movimiento y además es el principal consumidor con un 60% de todo lo que se produce en el país. Es donde más ha evolucionado seguramente por la proximidad de Francia. Además existen citas importantes para la prescripción como la feria "Vins Nus" o el "H20" que organizan Laureano Serres y Joan Ramón Escoda Sanahuja, grandes elaboradores. Y cada vez hay más bodegas y vinos más desnudos.

Porque definir el vino natural…

Diría que el vino tradicional tiene una monotonía aromática y gustativa. No es rico en matices. Así hemos entendido el vino siempre. Y ahora hablamos de estos matices con el natural. En el vino natural tenemos el derecho a decir que huele mal, ¿y en el convencional no? Creo que debemos un respeto a quiénes elaboran con total libertad, es un movimiento de libertad de expresión que lleva a que haya gente que no esté de acuerdo.

*cedida

¿Hay que buscar el paisaje, la variedad…?  

El terroir no existe como tal, en el vino natural son las personas. Hasta el punto que hay productores que tienen viñedos en distintas zonas pero hay un sello personal e inconfundible en todos sus vinos. Pierdes la orientación de la uva, marca mucho la elaboración, la climatología fenólica, la madurez, el carbónico residual, lo volátil que puede refrescar un vino muy mediterráneo… Cuando encuentras todo esto, sabes que lo ha hecho tal persona.

Elegir un vino natural por salud, ¿es una opción de peso?

Pues muchos productores han llegado a ello por temas de salud y por mentalidad de consumir productos ecológicos. El documental “Fermentación espontánea” está dedicado a mi prima María Gil de Biedma que murió joven de cáncer. Y cuando empezó con la enfermedad, sólo podía tomar vino natural. Como consumidores tenemos la obligación de pedir y de poder escoger. Y ahora beber y comer saludable son una opción que encaja con el concepto foodie.

¿Cómo escoge Clara Isamat los vinos?

Cuando conozco a quien hace el vino, me lo bebo. Si me enamora la persona, sé que también será así con el vino. Espero no perder nunca este punto de vista.  

Ahora estás en plena promoción del libro y del documental. La crítica es muy positiva.

No lo esperaba. Ver el otro día la sala llena en Girona para la proyección me entusiasmó, con la compañía siempre de los protagonistas, los productores. Y ahora traduciremos el documental al inglés, lo hará mi buen amigo Fabio Bartolomé, y lo tendremos a principios de abril. Es importante que lo puedan leer allí donde el vino natural está presente, en Estados Unidos, Copenhaguen, Inglaterra, Alemania y Holanda. 

Además de la promoción, Clara, ¿qué es lo siguiente de Vinos Compartidos?

Pues en el libro hay 27 productores. En el documental 11. Tenemos mucho material audiovisual y queremos editar capítulos que financiaremos por Verkami. Cuento con mi sobrina Victoria Marhuenda para ello. Y tengo ganas de filmar nuevos productores.

*cedida

Está claro que “Fermentación Espontánea”, el nombre que escogió para el documental en un trayecto de Barcelona a Córdoba, seguirá dando frutos.  “A pesar de que a Pitu Roca no le gustaba el título, cuando volví de Córdoba y fui a grabarle para el documental, el vino de Eric Rosdal que llevaba para catar con él, reaccionó, fue una fermentación espontánea”, sonríe Isamat. “Creo que es coherente y necesario que la gente joven recupere el viñedo de los abuelos, es algo que hoy está sucediendo”. Y entre reflexiones nos damos cuenta que han transcurrido dos horas conversando sobre algo que el padre de Clara le advirtió que sería una moda. Y erró. Hoy es su modus vivendi. “Estoy transcribiendo el documental para añadir subtítulos en inglés, francés, italiano, japonés, alemán y portugués. Con amigos y profesionales que me ayudan… Y hemos proyectado en Cataluña, en Lisboa… en marzo estaremos en Madrid… Voy donde me llaman”. La agenda de Clara hierbe de citas y me alegro sinceramente que sea así. Para cuando humildad, sabiduría y conocimiento se unen, es bueno compartir. 

*cedida

La lectura del libro incluye al inicio de cada capítulo textos escritos a mano de todos los elaboradores. ¿Qué es par ti el vino? “La mujer que susurra al vino” como la define Clara, es Laura Lorenzo (1982) de Da Terra Viticultores en Ourense, y lo define muy bien a pesar de su juventud:

“Un xeito de vivir e beber. Esa bebida, o viño, capaz de falar da viña, da terra, das xentes, do pobo. O viño fala dunha terra nun tempo, dunha cultura. Unha festa da terra para os sentidos”.