Orígenes

mayo 03, 2016

“Estudiar cultura de vino en la escuela da la oportunidad de ponerse en contacto con la identidad del país y asumir una mayor conciencia de la historia”

Dario Stefàno es el senador italiano de la izquierda ecologista que ha rescatado del olvido la propuesta de llevar al aula el estudio de la historia y la cultura del vino, así como el consumo responsable y los beneficios de la alimentación saludable.

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Dario Stefàno es el senador italiano de la izquierda ecologista que ha rescatado del olvido la propuesta de llevar al aula el estudio de la historia y la cultura del vino, así como el consumo responsable y los beneficios de la alimentación saludable. Hace unas semanas todos los medios se hicieron eco de la noticia y ahora hemos hablado con él. 

Mucho se ha discutido sobre si es conveniente o no que los niños sepan de cultura de vino. Entenderán que todos los que nos dedicamos a difundirla seamos partidarios de que sí, por su valor histórico, cultural, económico y social. Estoy totalmente convencida que no hay en Cataluña un pueblo y/o ciudad que no tenga a menos de 20 minutos un viñedo, o no los haya tenido con anterioridad. Leyendo recientemente el libro “Un cel de plom” de Neus Català, superviviente catalana del campo de concentración nazi de Ravensbrück, descubrí que hasta en el centro de Barcelona, en Travesera de Gracia, existían viñedos: 

“Hi havia el jardí, el bosc, el llac, l’hort, els camps de blat i els de vinya. Tot plegat ocupava des del carrer de la Providència fins a la travessera de Gràcia”

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Ahora los hay aún en el Parc Natural de Collserola, propiedad del ayuntamiento de Barcelona, donde la Cooperativa l’Olivera está llevando a cabo un buen trabajo enológico y social. Lo contaremos en otro artículo. Aplaudo que des del organismo gestor del parque se realicen actividades de descubrimiento del patrimonio natural, paisajístico y vitivinícola bajo el lema “Collserola vi i vinya”. Me agradaría que todas las escuelas de la ciudad pasaran por allí con los respectivos alumnos. Quizás contribuiría a frenar la desconexión con el mundo rural, a pesar de que todo el mundo, de repente, siente amor por tierra, lo sano, lo ecológico, la proximidad y la temporada. Otro ciclo que lleva ya cuatro ediciones en marcha y a cada cual más exitosa es Biblioteques amb DO, promovido por la Generalitat de Catalunya. Pretende difundir la cultura del vino en espacios de lectura y reunión. Las bibliotecas se han volcado a organizar actividades para todos los públicos y hasta han creado concursos de relatos con el vino como eje conductor. Manto Negro es la primera obra que se ha publicado y apetece leer sobre intriga entre viñedos. También asistir a lecturas teatralizadas de obras de cabecera como El Raïm Inquiet de Elisenda Guiu. 

Leí hace poco que el programa podía extenderse a todas las bibliotecas que quieran de España. Creo que sería prioritario que entrara en las escuelas. Contar lo que somos – España es el primer país del mundo en hectáreas de viñedo conreadas – y lo que tenemos es un país eminentemente agrario que es necesario conocer para respetar y cuando toque consumir. Toda esta introducción es para plantear la admiración que me despiertan no sólo estas iniciativas, sino sobre todo una que nace, lastimosamente, fuera de nuestras fronteras. En Italia. Allí el debate político va por delante y hace unas semanas todos los medios, hasta en Estados Unidos, se hicieron eco de la propuesta del senador Dario Stefàno (Sinistra Ecologia Libertà) de introducir como asignatura obligatoria en las aulas de primaria y secundaria la asignatura “Historia y Civilización del Vino”. Hemos hablado con él, y estos son sus argumentos:

¿Cree que la propuesta política puede prosperar?

La presentación del proyecto en el Parlamento es el primer paso. Ahora, se le asignará el estudio a la comisión permanente, presumiblemente la de Cultura, que también se ocupa de temas de Educación. Después llegará a la cámara del Senado para su consideración y, espero, aprobación final. Hasta la fecha, estoy feliz, sin duda, y tal vez incluso un poco sorprendido porque no sólo todo el universo del vino -desde los productores hasta asociaciones y federaciones, a través de las figuras más representativas del mundo del vino- ha reaccionado con entusiasmo a esta iniciativa. También los académicos más influyentes en Italia, el mundo de la  cultura y los medios de comunicación y la industria han aplaudido la propuesta. El soporte con qué cuenta es una gran señal, incluso en el marco extra-parlamentario, por si hay contribuciones que la puedan mejorar. El proyecto de ley -de acuerdo con la técnica legislativa más innovadora- constituye la legislación marco, traza los objetivos generales, dejando el proceso abierto a posibles mejoras, incluso después de la primera aplicación, se pueden plantear con mayor facilidad mediante el recurso a los decretos del Ministerio de Educación e Investigación.

Italia es uno de los principales productores de vino en Europa. Es sorprendente como un proyecto como este no se ha pensado antes, ¿verdad?

Un proverbio italiano dice: "Mejor tarde que nunca." Italia en la actualidad está por encima de  Francia en la producción de vino. No sólo en la capacidad de producción, sino también en la calidad del producto. Hoy ocupamos el escalón más alto del podio, a pesar de que los franceses debieran haber reconocido primero y con suficiente antelación que el sistema de producción debía ir acompañado de una formación y dimensión educativa en la cultura del vino. Espero que lo empecemos a hacer ahora. Sin duda, debemos aprender que el vino ya no es sólo un elemento enológico o económico o productivo, tiene un valor histórico, cultural, social y tal vez incluso religioso en nuestro país. No existe una página en la historia de Italia que no conduzca de nuevo a las uvas y el vino. Ahora llegó el momento de que este patrimonio extraordinario sea plenamente parte del aprendizaje de nuestros hijos. Con un valor añadido a tener en cuenta: introducir el vino en la formación básica también nos permite educar en la consciencia alimentaria del vino, educando en el consumo responsable, ayudando a reducir los riesgos relacionados con el abuso del alcohol en los varones.  

L’Italia vitivinicola è un giacimento inestimabile, a livello ampelografico e paesaggistico, così come culturale e di tradizioni popolari, da conoscere e imparare a difendere e valorizzare, sin da bambini. Centinaia di differenti vitigni autoctoni, vigneti storici, veri monumenti naturali e culturali, costituiscono il cuore di una biodiversità unica al mondo, di un patrimonio che è fonte di lavoro, occupazione e reddito che si presta in modo mirabile all’ innovazione, ad essere potente fonte di investimento per le giovani generazioni

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¿Cree que una iniciativa de este tipo podría ser implementado en España?

¿Por qué no? Esta iniciativa nació en Italia porque estamos en la cuna del vino. Como le gusta decir al Presidente de Assoenologi, Riccardo Cotarella, en Italia, "ci sono più vitigni autoctoni che campanili". Tenemos que mejorar nuestras señas de identidad, nuestras peculiaridades, para devolverlas a una identidad sana con orgullo. No se descarta que pueda convertirse en el modelo o ejemplo replicable en otros territorios que tienen una gran tradición en el sector del vino y una fuerte caracterización, combinado con el deseo de llevar la historia y la cultura del vino al aula para los más jóvenes. En los países de América del Sur, por ejemplo, se estudian desde los primeros años de escuela, la música y el baile popular. Esto no quiere decir que los chicos están estudiando para convertirse en bailarines o músicos, pero sin duda y de forma más útil, tienen la oportunidad de ponerse en contacto con la identidad del país de forma inmediata y asumen una mayor conciencia de su historia.

En la región de Brescia, en Italia, ya se desarrollan programas formativos de cultura de vino en algunas escuelas,  promovidos por asociaciones de padres y madres y viticultores. La iniciativa de Dario Stefàno ha de superar ahora el trámite parlamentario para hacer realidad en el conjunto del país el conocimiento que ya van adquiriendo en Brescia los más pequeños sobre la producción de vino y su estrecha relación con la historia del país des de los tiempos más remotos, entre mitos griegos y aventuras romanas.  

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Ruth Troyano