Experiencias

mayo 07, 2016

Juan Carlos Girauta: aquellos maravillosos años

"Me gusta comer tranquilo pero no tengo la ocasión de hacerlo tanto como quisiera. Me gusta pensar en aquellas comidas que se hacían antes, en esas sobremesas tan placenteras".

*Fuente: Twitter @GirautaOficial

El portavoz de Ciudadanos en la primera legislatura en el Congreso de esta formación, Juan Carlos Girauta, es estos días uno de aquellos diputados que a pesar del periodo electoral sigue al pie del cañón, ya que forma parte de la Diputación Permanente. Es uno de los hombres de la máxima confianza de Albert Rivera, con experiencia en su vinculación a la política y a los medios de comunicación pero, al comer, aún con link importante con los años en que era niño. ¿Recuerdan la serie "Aquellos maravillosos años"? En su relación con el comer, Girauta tiene ese punto melancólico, y lo disfruta.

Tanto en el desayuno como en la merienda, eso se deja notar. Un nexo en común los une: el "bocata". "Como cuando era niño", reconoce. ¿Pero bocadillo de qué? De jamón ibérico o de atún. No embutidos ni queso. Y eso acompañado siempre de uno de los cinco o seis cafés al día que toma, y con zumo de naranja natural. El desayuno, en un bar cerca de casa.

Cuando describe su momento de la comida, vuelve el link con el pasado: "Me gusta comer tranquilo pero no tengo la ocasión de hacerlo tanto como quisiera. Me gusta pensar en aquellas comidas que se hacían antes, en esas sobremesas tan placenteras". El fin de semana, especialmente de noche, aprovecha para ponerse a ello.

Es más de carne que de pescado, con dos platos predilectos: el steak tartar (picante) y el filete (siempre poco hecho). Destaca el steak del restaurante barcelonés Mil921, y aprovecha para destacar otro, vecino de éste, donde también disfruta comiendo: Casa Paloma. El cordero también estaría en su podio de platos favoritos, con la carne destacada. Y si tiene que escoger algún pescado, tira por uno "que parezca carne". El rap está ahí.

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Es de acompañar las comidas con Coca Cola Zero. Si hay un vino blanco muy frío, igual se anima. El tinto, nunca. Le provoca dolor de cabeza.

Y cuando llega a los postres es cuando se pierde. Se reconoce "demasiado de postres". Asume que debería comer fruta pero, ahora en el Congreso o en su día como eurodiputado en Bruselas, cuando ve el surtido de pasteles... no lo puede resistir. Sus tartas favoritas, si son caseras, hechas en el lugar, son las de limón con merengue, y también las de queso. Se sabe "muy goloso" y a la lista añade la tarta massini o San Marcos. Esa fase de la comida ya, con un par de cafés como le gustan a él: solos y cortos. Ristretto.

Con la cena, si es en casa, especialmente entre semana, llega la calma. Cena ligera, tirando de fruta, si hace calor, de gazpacho, y en general, lo admite, tratando de trabajar lo mínimo. El fin de semana, si la cena es con amigos, goza con la charla y una sobremesa larguísima, que considera un gran placer de la vida. Le gusta disfrutar de la conversación y el debate, sobre todo porque "ahí  salen temas de los que no puedes hablar en otra ocasión con esa tranquilidad". Y ahí le gusta tirar también del retrovisor:  "El placer de la buena mesa te ayuda a recordar y a rememorar juntos el pasado compartido con los amigos".