Experiencias

junio 21, 2016

La bala de James Bond

Bond siempre dispara cuando pide un Dry Martini: “shaken, not stirred”.

*Fuente: Sony Pictures

James Bond tiene licencia para matar. Por eso siempre bebe un Dry Martini. Es un cóctel bala. Trago corto. Directo. Limpio. Transparente. Al Dry Martini no lo ves pero está allí: como una bala que lleva tu nombre. Si disparas no morirás: resucitarás. 

Bond siempre dispara cuando pide un Dry Martini: “shaken, not stirred”. Agitado, no revuelto. Se lo bebe de un tiro. Y después a continuar disparando. Es su chaleco anti balas de verdad. La bala protectora de una sencillez extrema: ginebra y vermut seco. Claro, antes ha pasado por un vaso agitador con hielo. Por eso el Dry Martini siempre tiene la temperatura de una tarde de invierno. Y el único rayo de sol posible es esa aceituna como una boya en el vaso. Tú decides acabar con ella al inicio o al final de la tarde. Pero el invierno lo vivirás en la piel. 

*Autor: Jennifer Woodard/Flickr

El Dry Martini es cóctel de una misión. La que sea. El Dry Martini no espera, actúa. El Dry Martini siempre busca una diana. Un objetivo. Hay ese momento que el gatillo se acciona. Y después… Después todo es posible. Hay que cumplir. Hay que actuar. Tal vez no seamos un agente secreto pero todos tenemos una misión. Y un Dry Martini es el instante antes de. Antes de la lluvia. Antes del fuego. Antes de todo. Antes hay un Dry Martini. Después… Después, que tengas suerte. Vestido de invierno. Vestido para resucitar siempre otro Dry Martini.

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