Experiencias

abril 10, 2016

La garota de Ipanema

La tienes delante y vaso y ojos se confunden. No es ningún final. La aventura no acaba. No acaba nunca. Porque siempre empieza otra. Siempre hay unos nuevos ojos y nueva Caipirinha.

* Foto: PortoBay

Olha que coisa mais linda, mais cheia de graça / É ela a menina que vem e que passa / Num doce balanço caminho do mar. / Moça do corpo dourado, do sol de Ipanema / O seu balançado é mais que um poema / é a coisa mais linda que eu já vi passar….”. Estoy seguro que la garota de Ipanema tenía los ojos color Caipirinha. Bebemos esos ojos verdes. Pasa por la playa y la Caipirinha le guiña el ojo. Y ella responde con la misma mirada esmeralda. Puede ser el inicio de una aventura. 

Suena bossa nova. La selva baila. Avanzamos como en la intimidad de una habitación. Esto es una película de aventuras. De esas que el explorador se adentra en la jungla para buscar esmeraldas. La Caipirinha es esta aventura. Cóctel de fiesta verde. Silencioso. Suave. Tierno. Sudas…. Avanzas para encontrar a la garota. La Caipirinha siempre se ve en el horizonte. Se divisa. La ves en el vaso: unas limas troceadas. Se machacan. Una cucharada de azúcar. Una copa de cachaça. Y hielo. Bebes para encontrarla finalmente. 

La tienes delante y vaso y ojos se confunden. No es ningún final. La aventura no acaba. No acaba nunca. Porque siempre empieza otra. Siempre hay unos nuevos ojos y nueva Caipirinha. Suena bossa nova. Y te sumerges en la selva. Todo vuelve a ser verde. Y, de nuevo, la ves. Allá a lo lejos. Sólo puedes avanzar…. “Olha que coisa mais linda, mais cheia de graça / É ela a menina que vem e que passa…”.

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