Experiencias

febrero 11, 2016

La luna en la copa

Trozos de vida en una copa. Momentos de liquidez existencial. Sorbos del ayer. Brindis por el mañana que nunca muere. Cócteles. 

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James Bond disparando agitadamente su Vodka Martini. Humphrey Bogart y Ingrid Bergman besando el último champagne cóctel de el mundo. Michael Corleone, un Padrino, interrogando a un Banana Daiquiri. Sarah Jessica Parker buscando todo el sexo de Nueva York en un Cosmopolitan. Don Draper abrazando un old fashioned para que no se les escape la vida…. Trozos de vida en una copa. Momentos de liquidez existencial. Sorbos del ayer. Brindis por el mañana que nunca muere. Cócteles. 

Tenían razón en 1806. Cuando The Balance and Columbian Repository definió, por primera vez, el cóctel, como una bebida “estimulante”. Un cóctel es una puerta abierta. Después de un trago hay toda una vida por delante. Habitaciones por recorrer. Carreteras por asfaltar. Paisajes por pintar. Calidoscopio. Pantone. Polifonía. Banda sonora. Un cóctel es plural. Me lo explicó a principios del siglo XX el barman Manel Tirvió. El capitán de la que ha sido una de las capitales mundiales del cóctel: la coctelería Tirsa. Pregunta: “¿Qué es un cóctel?” Respuesta: “Es la suma de buenos productos para hacer otro de mejor”. Una filosofía. Una actitud ante la vida. Sorbo. 

Un cóctel es parar el tiempo. Stop. Un cóctel es no reloj. Stop. Un cóctel es un no lugar. No existe. No hay espacio. No hay tiempo. Un cóctel es una tregua en la vida. Si hay sed de sed hay una oportunidad. Un sorbo es un orificio para colarse. Para escaparse. Hay dos personas detrás. Dos cócteles delante. Y un futuro por beber. Lo sirvió si darnos cuenta el director Ernst Lubitsh en Un ladrón en la alcoba. Comedia cóctel. Mixtura de confusiones. Mezcla de nosotros. Nos queda la copa. Nos queda todo. Bebamos un sorbo: 

-Tiene que ser una maravillosa cena para dos. Quizá no probemos bocado, pero ha de ser maravillosa. 

-Entendido, barón. 

-y, camarero…

-¿Sí, barón?

-¿Ve esa luna?

-Perfectamente, barón. 

-Quiero esa luna en las copas.

-Sí, barón. [apuntando] La luna en las copas.

Hablaremos de la luna y de las copas.