Experiencias

febrero 12, 2016

Pedro Sánchez: fruta, paella y helado

No sabemos aun si llegará o no a presidente, pero si se da el caso, aquí van unas cuantas ideas para los cocineros de Moncloa, por si llega el día y como bienvenida le quieren preparar algo a su gusto.

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Eso de ser deportista marca. Pedro Sánchez fue jugador de basket en el Estudiantes, y se ve que quien tuvo retuvo, porque el líder socialista y aspirante a la presidencia del gobierno, ni en estos días de estresantes negociaciones de resultado incierto no se salta ciertos hábitos alimentarios que lo acompañan desde hace años.

Los nervios no le quitan el apetito y él se mantiene en desayunos muy potentes, con batidos de fruta de temporada (piña, kiwi, plátano, manzana…), acompañados de generosas tostadas con mantequilla y mermelada. Luego, entre horas, tanto por la mañana antes de comer como por la tarde antes de la cena, tira de frutos secos.

Y aunque en su día a día es de comida ligera, no puede negar que le gusta comer y de ahí que le encante la paella, pero también la pasta, el pescado y la carne a plancha. Eso sí, la ensalada, en principio, que no falte. Y a pesar de que no acostumbra a tomar postre, si cae tendrá que ser helado. 

Es muy fan de los helados, tanto en invierno como en verano. De hecho, cuando viene a mi ciudad, a Barcelona, se acostumbra a dar un homenaje de helado en la Cremería Toscana, en pleno Eixample.

Pero como no solo de paella y de helado vive Pedro Sánchez, sabed también que es muy fan de la comida japonesa. Y ya que antes os he citado mi ciudad, remato para deciros que un sitio que no acostumbra a perderse tampoco en sus visitas a Barcelona es el restaurante Ikibana, concretamente el que está situado en el barrio del Borne, a dos pasos del Parlament de Catalunya. Una fusión entre cocina japonesa y brasileña. Muy cosmopolita todo.

Le encanta el sushi y el mundo udon, ese fideo grueso hecho de harina, tan popular en la comida japonesa. Eso sí: no le gustan los fritos. Igual como toca lo mínimo el alcohol. Para comer acostumbra a tirar de agua, y muy pocas veces de vino. Como mucho, para comer, cerveza sin alcohol, que lo reserva básicamente para cuando algún día decide alargar un poco la jornada con amigos y compañeros más allá de la cena. Y es ahí donde se suma a la bebida de moda en los bares de copas: el gin tonic. 

No sabemos aun si llegará o no a presidente, pero si se da el caso, aquí van unas cuantas ideas para los cocineros de Moncloa, por si llega el día y como bienvenida le quieren preparar algo a su gusto.