Orígenes

marzo 09, 2016

¿Por qué es fantástico que nieve (moderadamente) sobre el viñedo?

Hidratación y sanidad, las dos consecuencias positivas de la que, seguramente, será la única nevada del año sobre una pequeña parte del viñedo catalán.

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Aunque no fueron ni de lejos los 50 centímetros anunciados por los meteorólogos, el último fin de semana de febrero, nevó. Además de dejar estampas de extrema belleza que nos embelesaban a todos, la nieve trajo tranquilidad a los viticultores y enólogos después de un invierno de ausencia de lluvias y de temperaturas realmente elevadas. El ciclo de la vida en la zona mediterránea ya no es tan regular como recordarán nuestros  abuelos –“antes siempre vendimiábamos por el Pilar”, decían algunos. Cada año el comportamiento meteorológico se presenta más alterado, fruto del ya incuestionable cambio climático. Parece que después de la tímida nevada que trajo consigo la ciclogénesis, todo ha vuelto a su cauce.

Es habitual ver teñidos de blanco los viñedos del Pirineo catalán, en la vecina Andorra por ejemplo. Los de Casa Auvinyà son un espectáculo. Y además sus vinos hablan de ello. En la etiqueta de Imagine (viogner, albariño y pinot gris) leemos: “Observamos cada día las montañas, las nubes y el cielo con un solo deseo: poder vendimiar con las primeras nieves y antes que las heladas no lo impidan”. Cierto es que “la nieve es una buena compañera” comenta Cristina Tor a pesar de que “el peligro está en las heladas después de podar y antes de vendimiar”. 

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En Mas Vicenç, de Cabra del Camp (Alt Camp), las estampas del último sábado de febrero fueron bucólicas. Los copos no cuajaron pero cumplieron con la función esperada. “Se deshacen a cámara lenta”, explica su joven enólogo Vicenç Ferré. Y añade: “Así nos queda el suelo muy hidratado. Tendremos reservas para la primavera y será ideal para las nuevas plantaciones”. También en Cornudella (Priorat) la nieve dejó un paisaje blanco y radiante sobre el viñedo. ¡Se vistió por fin la madera desnuda! El gerente de la bodega Baronia del Montsant, Xavier Canals, confirma que “la nieve es mejor que el agua porque se deshace lentamente y se aprovecha al 100%”. “Además desinfecta el suelo. Mata los parásitos-insectos que se hallan en  la corteza de las cepas y que en un futuro se alimentarían de los primeros brotes y borrones”.

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Sin lugar a dudas, la nieve ha sido un bálsamo. Hidrata y sana la planta. Ya lo decía Horacio “Nihil nimis”. Y es que todo, en su justa medida, acaba siendo saludable. Llegaron los copos a finales de febrero y des de la bodega Mas Vicenç aseguran que lo hicieron en el momento justo. “Ha sido ideal porque la brotación se prevé muy temprana debido al invierno caluroso que hemos vivido y el agua se acumulará lentamente, en forma de reservas”, comenta su enólogo. En la misma dirección se pronuncian des de Baronia del Montsant: “En un año como este, la nieve es doblemente positiva, pues en muchos casos la planta no había terminado aún su ciclo, porque este invierno benigno que teníamos no lo había permitido. Ahora va a entrar en un proceso de descanso, que es lo que le toca para esta época del año, antes de la brotación”. 

Aún es demasiado pronto para saber cómo se desarrollará esta campaña de vendimia, pero no sólo la poda determina en qué circunstancias va a desarrollarse, también la meteorología. En Andorra, por ejemplo, las tijeras de podar no harán lo propio hasta el mes de abril. Para adaptarse a los cambios bruscos, inesperados y sorprendentes, Vicenç Ferré, cuenta: “Como es imposible saber si el clima se regulará en los próximos años, trabajaremos para equilibrar el viñedo a corto plazo y lo haremos adaptando la poda de invierno, la de verano, el adobo o el labrado en función de las previsiones”. Esto les obligará sin duda a estar más encima aún del viñedo.

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Y evitar sorpresas como algunos brotes verdes que hemos visto en viñedos del Penedès, a pocos metros del mar Mediterráneo. Han apreciado sorprendentemente en pleno febrero a la par que la floración de los almendros. ¡No es país para brotes tan tempranos! “Ahora entendemos que la planta parará su ciclo y que los borrones brotarán cuando les toque, pero no antes. La nieve ha conseguido regularizar el ciclo natural del viñedo”, afirman des de Cornudella.  Un ciclo que venía alterado. 

Al fin y al cabo, se dice que la naturaleza es sabia. A 900 metros de altura, en la comarca de la Conca de Barberà, la única bodega de Vilanova de Prades, Vega Aixalà, tiene la suerte de recibir una vez al año la nieve. Un manto blanco cubrió el mismo fin de semana los singulares suelos de llicorella y disimuló por un momento el mapa que componen las más de 13 variedades cultivadas. Eva Vega, propietaria de la bodega, reconoce que “la nieve ha hidratado el suelo, ¡era ya muy urgente! La planta debe almacenar reservas. Además, con la nieve ha habido una necesaria bajada de temperaturas que ayudará a retardar la brotación y regularizar el ciclo”. Y aunque de poco sirven los deseos, Eva lanza uno: “Que la primavera llegue con temperaturas moderadas, para que el ciclo sea más regular”. 

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Des del viñedo de Vega Aixalà se divisa la Serra del Montsant, ya en la vecina comarca del Priorat. En lo más alto de la región se encuentra la Cooperativa de Ulldemolins donde los copos de nieve han compensado también la ausencia de lluvias del invierno. “El viñedo necesita temperaturas constantes por debajo de 10ºC para parar su actividad vegetativa y entrar y/o mantenerse en reposo” relata el enólogo Jaume Arboles. Del equilibrio entre precipitación (agua/nieve), temperaturas e insolación dependerá el buen desarrollo de la vid. ¡Que la naturaleza decida!

“Hay un abismo entre dar y recibir; y el abismo más pequeño es el último sobre el que se construye un puente”
F. Nietzsche

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