Experiencias

abril 01, 2016

Revilla: mucho más que anchoas

Lo suyo es la cocina tradicional, no la más innovadora, y cuando viaja por España tiende a pedir por la especialidad o el plato o producto típico del lugar.

Pocos no conocen al carismático y mediático presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, de quien una de las estampas que la mayoría retenemos en la memoria es la de él obsequiando unas anchoas al inquilino de turno de La Moncloa. Pero eso no lo hace solo en clave de promoción de un producto que se relaciona mucho con su región. Los que lo conocen bien lo describen como un “fanático catador de anchoas”, que te las sabe identificar casi de hasta de dónde salieron y dónde las pescaron. Eso es así, pero en lo referente a la comida, Revilla tiene sus otras predilecciones, anchoas a parte, y es considerado “un tipo con paladar”.

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Para desayunar, es de leche con “sobaos”, un bizcocho típico de Cantabria que se ha popularizado hace años más allá de esa comunidad, gracias a la bollería industrial. Y del que haya ahí será del poco azúcar que él va a ingerir durante el día, ya que es mucho más de salado que de dulce.

Es de comer frugal, poco, pero platos contundentes. Es de platos de cuchara, de guisados… con una predilección especial: el cocido lebaniego, típico de Liébana, muy parecido al cocido madrileño, pero por ejemplo con el garbanzo típico de la zona, más pequeño. Y con el garbanzo, su carne de matanza, patata y verduras como el repollo o la berza.

Lo suyo es la cocina tradicional, no la más innovadora, y cuando viaja por España tiende a pedir por la especialidad o el plato o producto típico del lugar. De primero, en grupo, es de pedir un variado de tapas, donde no puede faltar el queso (del cual es fan)… si no es que lo reserva para los postres.

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En Santader tiene un restaurante destacado de entre sus predilectos: Zacarías, de donde le gusta con destacada afición el arroz con verduras y setas. Él, de hecho, es muy aficionado a las setas (con los perrechicos a la cabeza), y le gusta cocinarlas e ir a cogerlas al monte. 

Para acompañar comida y cena es de vino tinto muy por encima del blanco, y más de Ribera que de Rioja. En casa acostumbra a cenar fruta, entre semana. Y cuando queda con los amigos, él es feliz si encuentra un restaurante con zona al aire libre donde poder fumar puros. Cierra con eso y con un whisky.  

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