Orígenes

marzo 15

“Un gran vino se hace con las manos”

“Montsant y Priorat sólo admiten proyectos personales de gente que quiere trabajar con las manos. Un gran vino se hace a mano. Esto ahuyenta además a los que no lo ven así”.

*Autora: Ruth Troyano

El viticultor Josep Grau se sincera con la periodista norte-americana Melissa Leighty: “Entro en el mundo del vino con mucho respeto. Hay gente que tiene a muchas familias detrás y que viven de ello”. Leighty vive desde hace cinco años en Barcelona y está especializada en viajes y gastronomía. Está empezando un proyecto editorial en el que va a escribir sobre vinos, sobre elaboradores que esconden historias singulares, distintas, apasionantes. Josep Grau elabora vinos en Marçà y Capçanes (DO Montsant). Llega al vino procedente del mundo de las finanzas donde todo cambia al segundo. El vino es, ante todo, paciencia. Aunque hay una decisión que se toma sólo una vez al año: la vendimia. “Soy consciente de que entonces te lo juegas todo”, afirmará.

Melissa y Josep se encuentran en Tast de Vins (C/ Canvis Nous, 13), un espacio donde el viticultor comparte catas y experiencias con profesionales y amigos del sector del vino. Le cuenta a la periodista que su transición del mundo financiero -al que se dedicó primero- al enológico lo hizo de manera lenta. “Lo planteé como una pasión. He ido más rápido de lo que creía pero aún estoy en el inicio”.

Cuando pienso que en Burdeos llevan 700 vendimias… Yo no llegaré ni a la mitad”, cuenta mientras ríe a carcajadas. “Descubro el mundo del vino en un momento en que estaba muy receptivo. Con catas en Vila Viniteca. Y luego empecé a profundizar cada día un poco más, leyendo, probando…”.

Autodidacta en los comienzos, con formación en la escuela de Espiells después, Josep Grau ha crecido en el mundo del vino como lo ha hecho su proyecto, muy pausadamente. “Llegué a una zona con viñedos fantásticos que estaban abandonados. Y me dediqué a recuperarlos. Las cepas viejas se autorregulan con lo que no hacía falta esperar mucho tiempo. Empecé con una hectárea que me costó 18.000 euros. Ya tenía algo y entonces no era excesivamente caro”. Ahora su proyecto en Marçà y Capçanes suma 36 ha.

Tengo claro que la zona de Montsant es donde las garnachas pueden alcanzar la mejor expresión. Pienso que aún somos jóvenes”, advertirá a la periodista. Pero cree que los vinos de garnacha que nacen en la DO ya están revelando lo que darán en un futuro. El sumiller Andreas Larsson lo confirmó hace unas semanas de visita a Cataluña. “En función del tipo de suelo, de si es calcáreo, de arcilla, granito, pizarra… la garnacha se comporta de manera distinta. La oscilación térmica día -noche, la entrada de la marinada del Mediterráneo, la humedad que se instala en el viñedo… Todo son factores positivos que luego aparecen en el vino, con notas cítricas, de salinidad…

*Autora: Ruth TroyanoMelissa Leighty le pregunta a Josep por momentos especiales a lo largo de sus 14 años de dedicación al mundo del vino y el viticultor comienza por dos experiencias no demasiado positivas. Aún así, su empeño y determinación consiguieron que persistiera su voluntad de elaborar vino en Priorat:

  • Recuerdo que cuando compré la finca fui a buscar agua al pueblo a Marçà y me encontré a un agricultor de la zona. Me dijo que no perdiera tres minutos más en el proyecto, que había tirado el dinero
  • El segundo momento es cuando en 2006 perdimos toda la vendimia por unas lluvias torrenciales. Pensábamos que iba a llover poco y de los 10 litros previstos pasamos a 100 litros con lo que nos quedamos sin nada. Entonces sólo teníamos dos fincas”.
  • Cuando uno de mis vinos queda entre los 100 mejores vinos del mundo. Pensé… Estamos cerca de poder dedicarnos sólo al mundo del vino”.
  • La nueva bodega, la de hoy en Marçà, marca un nuevo hito en nuestra corta trayectoria. Ahora hay fuerza para trabajar y para tirar adelante. Hay posibilidades. Elaboramos 140.000 botellas anuales cuando en 2003 fueron sólo 300 para divertirme. Pensé entonces que si llegábamos a las 15.000 estaría contento del reto final y ahora ya ves por donde vamos”.

Leighty interpela a Josep Grau sobre el objetivo final del proyecto. Lejos de cifras, Josep Grau le responde con un mensaje de orgullo: “El final es un objetivo común. Que Montsant revalorice los vinos de garnacha extraordinarios que se elaboran como en Borgoña. Es un objetivo común”. En este sentido, el viticultor incidirá en seguir el camino de la región francesa hasta como muestran las etiquetas de sus vinos: valorar la finca primero, el pueblo después y el viticultor al final.

Actualmente Josep Grau cuenta con un equipo de 4 personas en la bodega y 5 en el viñedo, encargándose de la viticultura. En momentos álgidos como la campaña de vendimia pueden llegar a ser 25. “Sí, vendimiamos a mano”, responde a la pregunta de la periodista norte-americana. Y añadirá: “Montsant y Priorat sólo admiten proyectos personales de gente que quiere trabajar con las manos. Un gran vino se hace a mano. Esto ahuyenta además a los que no lo ven así”.

Sobre el perfil de los vinos, además de practicar sin certificación la viticultura ecológica y con ganas de iniciarse en las prácticas de biodinámica, Josep Grau quiere que sean una expresión del viñedo y de la añada. Así se lo traslada a Melissa Leighty y le advierte que “no puedes hacer muchos vinos”. “Me voy encontrando los vinos casi sin quererlo. Para este año, además de las referencias que ya tenemos en el mercado L'Efecte Volador – tinto, rosado y blanco – Vespres – blanco y tinto – Granit – blanco- Regina – rosado – y La Florens – tinto – vamos a presentar vinos de pequeñas parcelas. Disfruto haciéndolos. Son vinos que me he encontrado de pequeñas parcelas, monovarietales, que también envejecemos en foudres austríaco-alemanes, Stockinger, que respetan muy mucho la fruta”.

*Autora: Ruth Troyano

Ésta es sin duda su mayor obsesión. “Los vinos terminan en la boca. Busco texturas, que se aprecie la autenticidad del terruño en la nariz. Que sean amables, largos… Vinos auténticos. Los vinos que hacemos son buenos, yo bebo mis vinos… Pero pienso que en Montsant aún somos tan jóvenes… El verdadero potencial lo verán nuestros hijos y/o nietos”.

De su primer vino en 2003 guarda buenos recuerdos pero ya nada es igual ni comparable a entonces, solo la ilusión con la que se sienta a conversar sobre el mundo del vino con alguien que también lo aprecia y valora. Con ganas de actualizar su mirada siempre, porque el mundo evoluciona: “Iré al límite con el desarrollo de la biodinámica en el viñedo, pero no creo que signifique mucho estar o no certificado, aunque lo haremos. Cuando apuesto por algo lo hago por convicción, no como un argumento comercial, como con el uso del sulfuroso que es mínimo para nuestros vinos”.

Por ello necesitan tiempo para abrirse y expresarse. Quienes esperan, se maravillan.