Orígenes

mayo 10, 2016

“Un homenaje a nuestros abuelos”

Cuando el trepat se elabora como rosado se obtiene un vino destacable, ligero, fresco y afrutado de color frambuesa, limpio y luminoso. En la elaboración de tintos se obtiene un vino fresco y ligero con color entre cereza y rubí y ribete violáceo.

*Fuente: DoConcaDeBarbera.com

Las bodegas de la denominación de origen Conca de Barberà presentan el carácter indómito y versátil del trepat en Barcelona.

“M’estic trencant l’esquena per portar-te la sang a taula. Digue’m, què en saps, tu, de la litúrgia de la sang? De la sang que és terra desfeta en copes de vidre” 

La copa d’Icari, Benjamí Heras Pino 

Al trepat le ha llegado la hora de reivindicarse. Los abuelos de los más jóvenes elaboradores escribían “trapat” en las libretas de control de vendimia, antes de que la uva entrara en la bodega. Es una variedad con larga historia en Cataluña y principalmente en la DO Conca de Barberà, aunque no será hasta el año 2004 que se rescate del olvido para dejar de huir incesantemente de la Conca al Penedés y servir de base a las elaboraciones de cava.  

Carles Andreu es el padre de la recuperación del trepat. El enólogo que primero creyó en su potencial. La dignificó cuando elaboró el primer tinto con ella.  Más de 10 años después, a pesar de su hazaña, sigue queriendo pasar desapercibido aunque no lo consigue. Con él empezó todo y ahora ya son 15 las bodegas que elaboran vinos blancos, rosados y tintos, con la uva autóctona. Pronto se sumarán dos más. Le insisto, a Carles, y reconoce que “es un homenaje a los abuelos”. Responde así, tal cual, cuando le pregunto qué le parece la exhibición de fuerza de los productores de uva trepat de la DO Conca de Barberà. Están en los jardines del Palau Robert de Barcelona presentado, un lunes por la tarde, el nuevo sello que lucirán sus botellas. El distintivo “trepat” es una serigrafía que emula la huella digital. Más autenticidad, imposible.

 “Trepat era una uva muy extendida en Priorat, en Costers de Segre, en toda la región de Tarragona... Pero con la filoxera quedaron todos los viñedos arrasados y la incógnita es saber por qué sólo se replantó después en la región de la Conca de Barberà” cuenta con pasión Carles Andreu, propietario de la bodega que lleva el mismo nombre, en Pira. Es parte de la magia de una uva que no es fácil de vinificar, aunque cuando se consigue puede resultar extremadamente bella, elegante, sincera, franca y especiada. “Aguanta bien, está bien adaptada, es de las tempranas...” añade Carles Andreu, pero no hay más justificación para entender por qué en la Conca de Barberà concentra el 90% de toda la uva existente en el planeta. 

Autor: Ruth Troyano

Lo hacemos en grande, el trepat sale de la comarca” advierte Mariona Rendé, presidenta de la DO Conca de Barberà, ante un auditorio predispuesto a conocer más aún la versatilidad de la uva, y catarla. Y añade: “Es fuerte, resistente. Planta cara a las heladas. Tenemos 1.100 hectáreas en la región. Nuestros antepasados no valoraron su potencial. Hoy es una uva más interesante todavía, porque como consumidores buscamos vinos poco tánicos y con poca graduación alcohólica y el trepat nos lo da”. 

El alcalde de Montblanc, Josep Andreu, sacará su mejor oratoria para enaltecer la uva que reconoce haber vendimiado: “En la Conca sabemos qué es tener carácter. Seguramente no estaríamos donde estamos. El carácter lo llevamos impreso desde la época medieval... Hemos conformado a nuestro alrededor una imagen de belleza en el patrimonio y de tenacidad de nuestras gentes... La cepa de trepat es altiva, los sarmientos y troncos suben derechos, la uva cuesta de vendimiar porque está enredada. Es una uva difícil, has de entretenerte, pelearte mucho, como han hecho las personas que viven en la Conca. No nos han regalado nada”.  

El carácter indómito de las gentes se transfiere a la uva, al vino. Así termina su discurso el alcalde y abre la veda al momento más placentero, la degustación. “La estructura del vino no es potente, es agradable, es una uva tinta, pero el resultado no es ni tinto ni blanco” cuenta Carles Andreu. Siempre recurro al reconocido enólogo René Barbier a quién oí confesar una vez en un programa de radio que “el trepat es el único vino rosado natural del mundo”. No entendía por qué nadie lo estaba valorando como tal. “Todos los que hacen vino con la variedad trepat, alcanzan la cima, INCAVI ha creído y apostado siempre por ella” advirtió Salvador Puig, director del Institut Català de la Vinya i el Vi, presente también en la cita. 

Es versátil y muy combinable” añade Carles Andreu. Y lo comprobamos durante el recorrido por los distintos puestos con sus elaboradores y referencias. Eufóricos y sonrientes, satisfechos por el camino recorrido y por el que aún queda por hacer.      

Cuando el trepat se elabora como rosado se obtiene un vino destacable, ligero, fresco y afrutado de color rosa frambuesa, limpio y luminoso. En la elaboración de tintos se obtiene un vino fresco y ligero con color entre cereza y rubí y ribete violáceo. En boca sobresalen notas de fruta roja y regaliz fusionadas con toque especiado de pimienta y hoja de laurel. El color, el aroma y el paladar los hacen únicos. Fuente: DO Conca de Barberà 

Agrícola de Barberà, Carlania Celler, Castell d’Or, Celler Carles Andreu, Celler Domenys, Clos Montblanc, GatzaraVins, Mas Foraster, Molí dels Capellans, Rendé Masdeu, Succés Vinícola, Vidbertus, Vinícola de Sarral y Vins de Pedra son las bodegas presentes en la cita. “Dar a conocer e impulsar la variedad autóctona y animar a otras bodegas a crear más productos con ella es el objetivo” explican desde INCAVI. Éste es el motivo del encuentro en Barcelona, y puntualizaran: “Queremos que el trepat sea un referente para el consumidor y explicar al mundo que es un vino que representa fielmente una tierra, un clima y un territorio peculiar”. Actualmente hay 20 vinos monovarietales de uva trepat vinificados como tintos, 11 referencias de rosados y una de blanco. 

*Autor: Ruth Troyano

Es imposible mencionarlos a todos en un artículo pero hemos realizado una pequeña selección atendiendo a las novedades y a las vinificaciones más singulares:

  • Blanc de Noirs Trepat. Gatzaravins. El primer vino blanco de trepat. Poco más de 500 botellas con un color cobre sensacional y amplitud en boca. “Vendimia manual, prensado directo y desfangado refrigerado. El vino fermenta en una tina de acero inoxidable. Clarificación natural sin filtración previa”. 
  • Patxanga. Succés Vinícola. De uva trepat prensada sin derrapar. Fermentación espontánea en depósitos de acero inoxidable. 2.800 botellas de un rosado que sus jóvenes elaboradores proponen para “verano, amigos, diversión”. 
  • Trepat del Jordiet. Rendé Masdeu. Vinificado en ánfora. “Los romanos ya decían que la oxigenación lenta que permiten las ánforas expresa las particularidades del vino sin molestias ajenas”. Frescor y suavidad tánica.
  • Josep Foraster Trepat. Mas Foraster. El crítico de vinos Eric Asimov del The New York Times lo incluye en 2010 en el artículo “20 memmorable wines for 20 euros”. Fruta balsámica. 
  • Els Corrals. Celler Carlania. El nuevo tinto de la bodega, elaborado con viticultura ecológica. Pasa 8 meses en barrica de roble francés. Sigue la influencia de la luna. “No añadimos levaduras ni enzimas, ni ningún otro aditivo ni durante la vinificación ni el proceso de envejecimiento. Cada botella es única y distinta a las demás”. Especias y regaliz. Lo salvaje puede ser muy placentero.  

Cada año hay registrados más hectolitros de vino de uva trepat calificados” explican, satisfechos, los responsables del Institut Català de la Vinya i el Vi. Y siempre en el recuerdo la audacia de Carles Andreu.  Por suerte para todos, la vinificación con trepat es desde 2004 cada más extensa. Y, además, el vino del precursor es un imprescindible en cualquier bodega. El tinto de trepat de Carles Andreu madura en botas de roble francés durante medio año. Él lo define como “un vino único con personalidad diferenciada”. Pasen, prueben y entreténganse en la delicadeza, la sutileza y el carácter indómito de sus gentes y de sus vinos.