Mise en Place

mayo 24, 2016

“Un rosado… Es para quien lo aprecia y punto”

El Grupo Codorníu promueve la elaboración y el consumo de vinos rosados e invita a romper reglas.

“Un rosado de uva garnacha con una sopa de pescado al azafránFerran Centelles respondía con esta sugerente armonía a un lector de La Vanguardia que le preguntaba por un maridaje con vino rosado. “La conexión aromática entre el producto y el vino es casi perfecta” sentenciaba Centelles, sumiller d’elBulli, Wineissocial y embajador de Jancis Robinson en España. El maridaje lo propuso François Chartier, autor del interesantísimo libro Papilles et molecules, un referente en el sector de la sumillería molecular y de los maridajes, al que Ferran cita con orgullo, puesto que además de colegas de profesión son amigos. 

*Autor: Ruth Troyano

Estamos en ese tiempo del año – primavera camino del esperado verano- en que el rosado apetece por la temperatura, por el grado, por el frescor, por lo que sugiere y por lo que sugestionan su color, olor y gusto. Nos lleva de cabeza a la región que los ha popularizado, la Provenza, pero también a la  chanson française.

Parafraseando el tema más romántico de Édith Piaf, el grupo Codorníu presentó hace unos días en el restaurante l’Eggs del xef Paco Pérez “Le vin en rose”: cuatro rosados de distintas regiones, variedades, elaboraciones y expresiones que demuestran el compromiso de la bodega con una tipología de vino que demasiado a menudo se ha considerado el patito feo de la familia, a pesar de que su elaboración no es fácil. 

“El que presentamos hoy es un proyecto transversal. Existe en el mundo un gran boom del vino rosado que empieza con el “piel de cebolla” de la Provenza pero va mucho más allá con los rosados de alta gama de Pitt-Jolie, Domain Ott, Antídoto… Podemos ser más desenfadados, vivimos un momento enológico menos puro y pensamos que las nuevas elaboraciones de rosado tendrán sostenibilidad en el futuro”. Lo afirma Guillem Graell, director de márketing del grupo Codorníu, antes de dar la palabra a la enóloga de Raimat, Elisabet Figueras, que hábilmente presentará las distintas elaboraciones que salen al mercado.

“Todos los enólogos del grupo nos hemos sentido agradecidos del aumento de la demanda de vino rosado, porque para elaborarlo debemos reflexionar mucho. Debes reinventarte y creo que lo hemos conseguido en cada región”. Lo afirma con convencimiento Elisabet, que estudió enologia en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona. Cuenta que el consumidor busca en un rosado que sea aromático, fresco y que tenga volumen y estructura. Sobre esta predilección, y atendiendo a la singularidad de cada región en la que Codorníu tiene bodegas en propiedad, han trabajado sus cuatro rosados. “Tienen volumen y cuerpo suficiente para demostrar su versatilidad y maridaje con distintos platos, desde una ensalada al sushi” advierte. 

A los consumidores, pero también a los elaboradores, les gusta romper moldes, arriesgar y reivindicar las vinificaciones desacomplejadas. Y en este marco se ha movido el grupo Codorníu para presentar Viñas de Anna Flor de Rosa, que es el primer rosado del grupo, un coupage muy sugerente de pinot noir y trepat, goloso e intenso, fácil de beber. Viña Pomal Rosado 2015 es, por otro lado, el primer rosado de la marca de La Rioja – Bodegas Bilbaínas – con un toque vanguardista pero preservando el estilo clásico de los vinos riojanos. Es elegante, fresco, equilibrado… Ideal para un ceviche.  Coupage de garnacha 70% y viura 30 %. Lo más arriesgado lo han elaborado en Raimat, un vino para paladares que buscan recrearse en lo tropical, que une pinot noir y chardonnay. Vol d’Ànima de Raimat Rosé es el resultado de querer crear un vino distinto, de encontrar en la botella lo que envuelve al viñedo, los árboles frutales de melocotón de la región leridana.  

Los tres son rosados que siguen la moda del color “piel de cebolla” provenzal, pero el cuarto vino, que también mantiene el color, es una singularidad que se elabora en la cuna de la DOCa Priorat. Es la nueva añada de Pla dels Àngels (2015) que elabora el enólogo Ricard Rofes en Cellers d’Scala Dei: “Otra de las caras de la garnacha en Priorat, fresca, elegante y fina”.  No sólo su color si no también su estilo, su cuerpo, su porte, la reconcilían a una con el rosado, a pesar de ser ya fan.

Con estos cuatro imbatibles – en la terminología del sumiller David Seijas-, el grupo Codorníu se adelanta a la tendencia que aún no ha desembarcado en España, aunque sí que lo está haciendo en todo el mundo. Según la consultora International Wine & Spirit Research, el consumo de rosado crecerá un 7,7%, 3 puntos más que el vino blanco y tinto. Codorníu ya ha notado como la venta de sus rosados ha crecido en los dos últimos años un 32% y ahora centraran sus esfuerzos en qué se consolide y aumente con los nuevos rosados premium. “Entonamos el mea culpa. En muchas bodegas ha habido poco interés en el rosado. Estaba justificado que al consumidor no le gustara, si era considerado un producto residual que se elaboraba con las sobras de los demás vinos, con sangrados de vino tinto. Ahora lo estamos prestigiando como merece y además lo dotamos de intensidad aromática y potencia. Lo pensamos cuando ya seleccionamos en el viñedo las uvas. Hay un cambio de paradigma fuerte” reconoce la enóloga de Raimat. 

Codorníu ya está posicionando sus vinos rosados en lugares de moda, en espacios donde se persigue la última tendencia en el mundo del vino, donde el rosado es símbolo de novedad y modernidad. “Por el momento del año, ahora el rosado tiene más preponderancia que en invierno, está claro” añade Guillem, con lo que esta campaña de verano será una prueba de fuego para los nuevos estilos, además de poder marcar tendencia en España con un cuarteto que combina seguridad y riesgo. Los expertos coinciden no sólo en el alza en el consumo, también en el estilo de rosados que van a marcar tendencia: rosados secos y de gran calidad, frente a los dulces y populares. 

*Autor: Ruth Troyano

El vino rosado saca, por fin, pecho y se revela como un gran aliado de la gastronomía. Si no lo creen, lean las recomendaciones de Xavi Nolla, Head Sommelier & Brand Ambassador del Grupo Codorníu:

  • Viña Pomal rosado con tartar de atún con aguacate. Combinación de texturas y sensaciones. El vino refresca y aligera y añade matices de fruta roja que convierten al plato en más ligero y fresco.  
  • Pla dels Àngels con arroz caldoso de cigalas o bogavante. Explosión de fruta y paisaje mediterraneo que añade el vino combinado con una magnífica acidez que desengrasa y añade salinidad para plantar cara a un plato rico en matices y estructura, que habla del mar.  
  • Vol d'Ànima rosat con brocheta de frutas del campo: melocotón, fresa, melón y sandia aromatizada con toques de menta. Maridaje totalmente en afinidad, recreando los matices que encuentras en el vino en un plato de texturas crujientes y refrescantes.  
  • Flor de Rosa. Viñas de Anna Rosé con crujientes de pasta filo rellenos de confit de pato, verduras y salsa picante agridulce. Los platos con amplios elementos superpuestos y toques picantes necesitan vinos ligeros y frescos pero a la vez con suficiente cuerpo para aguantar su complejidad. Las sensaciones dulces serán mucho más amables con el picante, integrando-lo plenamente en el plato y en un maridaje para romper prejuicios.  

“Las reglas están para romperlas. Llámame clásico. Un rosado no es sólo para el verano, o para el aperitivo. Es para quien lo aprecia y punto” Viña Pomal

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