Orígenes

abril 17

Una galleta para unirlos a todos

En una de las zonas más conflictivas del mundo, unos pastelitos de semolina conectan de manera sutil a judíos, musulmanes y cristianos.

Tras la misa de Pascua, de madrugada, los cristianos árabes celebran un gran banquete. Si en Occidente la cena en familia por excelencia se celebra en Navidad; en Oriente la gran comilona se organiza el domingo de resurrección. El fluir de platos de la cocina a la mesa es incesante. Quesos, carnes, arroces, vinos,… Y galletas zarad o Ka’ak el Feseh (galletas de Pascua).

*Autora: Núria Escalona

Las zarad se elaboran con semolina o harina; y se rellenan con pistachos, dátiles, nueces o higos. Tienen forma ovalada o de anillo. No hacen referencia ningún elemento de la obra de Tolkien, si no al santo sepulcro y la corona de espinas de Jesucristo. De ahí que se tomen en Pascua. Además, a diferencia del Anillo Único de la Tierra Media, las galletas zarad no traen división y guerra; si no más bien lo contrario. Las tres principales confesiones de Medio Oriente las preparan para sus principales fiestas religiosas. Y en una zona tan complicada como esta; un nexo así no es moco de pavo.

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*Autora: Núria Escalona

Para los cristianos palestinos, libaneses, jordanos, iraquíes y sirios; el olor de estas galletas rellenas es inseparable a la celebración de la Pascua. La tradición manda que deben prepararse durante la cuaresma y no probarlas hasta el domingo de resurrección. Los greco católicos y ortodoxos hacen abstinencia de productos animales durante la semana santa y estas galletas llevan mantequilla y huevos. Así que las abuelas, que suelen ser quienes cocinan estos dulces, lo hacen confiando ciegamente en una receta transmitida de generación en generación.

En la mesa de las familias musulmanas también pueden encontrarse las zarad; aunque con otro nombre: ma’amul. De hecho, dado que la mayoría de países árabes son musulmanes, el nombre con que más se conoce a estas galletas es ma’amul. Se consumen durante el iftar, la cena que rompe el ayuno del Ramadán; y en el Eid al-Adha, la mayor festividad islámica.

Los judíos autóctonos del Levante (sirios, egipcios o libaneses) también preparan las ma’amul. Las toman rellenas de nueces para celebrar el Purim; y con pasta de dátiles, por Hanukkah (fiesta de las Luminarias) y Rosh Hashanah, el año nuevo judío. A diferencia de sus vecinos, sin embargo, los judíos acostumbran a hacer las galletas con harina, en vez de con semolina.

*Autora: Núria Escalona

Las cocinas judías, musulmanas y cristianas de todo Oriente Medio huelen a ma’amul. Se preparan en el Líbano, un país en el que abundan los chiíes, los suníes y los cristianos, y que ha vivido una larga guerra civil. También en su vecino y enemigo Israel; dónde tratan de convivir musulmanes, judíos y cristianos. Y en la maltratada Siria, dónde la división política y religiosa se ha cobrado, al menos, medio millón de vidas. También en la aparentemente estable Jordania; último oasis de Próximo Oriente, que está experimentando una auténtica alud de refugiados iraquíes, sirios y palestinos.

Pese a creer, de facto, en el mismo Dios; las tres principales religiones monoteístas del mundo se han enfrentado de Oriente a Occidente en infinidad de ocasiones. Si sus raíces comunes no les unen, al menos sí que lo harán, de alguna forma, las galletas ma’amul.