Experiencias

abril 05, 2017

“Vivir el cielo ya en la tierra”

La Cooperativa La Sargantana recupera el cultivo de la vid en Badalona con un viñedo de Malvasía de Sitges. En 2020 nacerá el primer vino blanco a la vera del Monestir de Sant Jeroni de la Murtra. 

El hallazgo de un busto del dios Baco en los trabajos arqueológicos de Badalona hace unas semanas fue un augurio. Baco bajo Baetulo. Parece que los astros se hayan por fin alineado”, contaba sonriente la sumiller Anna Abellán. El domingo empezaba para ella una nueva aventura. O más bien, continuaba, porque iniciar la plantación de 1.000 cepas de Malvasía de Sitges en la Vall de Betlem no se hace de un día para otro. Abellán es copropietaria de la Cooperativa La Sargantana, en Badalona, donde sirven comida de calidad, proximidad y temporada. Me la presentó hace ya algunos años la amiga Rosa María del Castillo (alacartemenus) y se lo agradeceré siempre.

*Cedida

El pasado vitivinícola de Badalona sedujo hace tiempo a Anna Abellán y tuvo claro desde entonces que era una necesidad imperiosa recuperarlo. ¿La mejor forma?  Devolviendo las cepas a una tierra donde ya no las hay, donde durante seis siglos sólo ha crecido vegetación salvaje, a pesar de ser un mirador fascinante sobre el mar y disponer de un Monasterio a sus espaldas… La Badalona vitivinícola es aún poco conocida pero por suerte estamos reconociendo la época esplendorosa que tuvo durante la época romana, a través de los distintos y recientes hallazgos en las obras de excavación del lateral de la C-31. No sólo el dios Baco, también se ha identificado una zona agrícola destinada al cultivo de la vid ampliando el marco que se pensaba hasta entonces, dos hornos vinculados a una estancia de trabajo artesanal, dos domus –casas acomodadas situadas en la parte alta de la ciudad- con excepcionales pavimentos de mosaico…

*Cedida

La inquietud y sensatez de Anna Abellán, quién se ha sumergido en los últimos tiempos en la lectura de documentos del Monestir de Sant Jeroni de la Murtra, ha visto ahora la luz. Los frailes jerónimos introdujeron también el cultivo de la vid en Badalona, además de dejar constancia escrita de ello. “He leído en sus archivos que elaboraban vino rojo, blanco, cocido y griego. Pensamos que el griego viene de greco y nos conecta con Grecia, donde se elaboraba Malvasía… Era la uva característica del Mediterráneo”, cuenta Anna. Así es como han decidido introducirla en 5 bancales de la Vall de Betlem, que más adelante incorporarán también la pansa blanca y la garnacha, uvas autóctonas de la DO Alella, y quizás variedades experimentales como la sumoll. “No inventamos nada, buscamos entre nuestras raíces”, afirma Abellán. A pesar de que la Cooperativa La Sargantana ha convocado a un centenar de personas a desayuno y plantación de las primeras cepas, Anna confiesa estar relajada: “Ahora ya está. Las cepas han llegado en condiciones. Hemos determinado el marco de plantación. Ha pasado el tractor. La tierra está receptiva a pesar de la lluvia de ayer. Estoy contenta por los viticultores que nos han acompañado hasta hoy. Estoy relajada y concentrada”, cuenta con ilusión.

“Ayer fue un día muy especial; plantamos las raíces de un gran proyecto. Muchas gracias a todos por acompañarnos”

Anna Abellán

*Autora: Ruth Troyano

“Si todo va bien, el primer vino estará para 2020 y serán unas 2.000 botellas de Malvasía. Nos gustaría plantar 6.000 cepas más en 2018 para situarnos a partir de 2021 en una producción de más de 10.000 botellas”, anuncia a Gastrotalkers después de la jornada de plantación. El proyecto se dará a conocer próximamente bajo la marca “Vall de Betlem Viticultors – Viticultura , Patrimoni i Territori” y los nombres de los vinos se irán perfilando como también se definirán los estilos de elaboración. No por ser Malvasía ha de ser dulce, puede ser también seca, y podría dar lugar a un vino espumoso, no sólo tranquilo. En el Hospital de Sitges lo saben bien. El objetivo es que el primer vino blanco forme parte de la DO Alella que ahora sólo cuenta con una bodega productora en Badalona, Can Coll.

El proyecto va mucho más allá de la producción vitivinícola. Por eso hemos convocado hoy a amigos y seguidores, como vamos también a estar en contacto con la universidad, el Campus de l’Alimentació de la Universidad de Barcelona… Nuestra filosofía es colaborativa y compartiremos actividades, conocimiento y todo lo que sea necesario con el sector del vino catalán y con nuestra ciudad, Badalona”, advierte Anna Abellán. “Con la plantación de este domingo hemos devuelto el cultivo de la vid al valle, como hace 600 años, con el valor diferencial de elaborar ahora uno de los pocos vinos de Monasterio que existirán en Catalunya. Hacemos una aportación definitiva al mundo del vino y retornamos el valor geográfico y patrimonial que le corresponden a estos viñedos y a la Vall de Betlem”, concluye Anna.

*Autora: Ruth Troyano

Anna plantó junto con las manos de su ahijada Bruna la primera cepa de Malvasía de Sitges entre una gran expectación. Se hizo una plantación piloto porque la intensa lluvia del día anterior desaconsejaba realizar el acto como estaba previsto. Todos los asistentes lo entendieron. “La primera jornada fue popular pero queremos que en los próximos meses se realicen más actividades relacionadas con el viñedo de Sant Jeroni para dar a conocer la iniciativa y contar con más colaboradores que nos ayuden con su experiencia y conocimiento”, afirmaba Anna.

“El viñedo no es nuestro, es patrimonio de todos y no privaremos a nadie de que se lo pueda sentir suyo”

Anna Abellán

Anna Abellán cuenta a Gastrotalkers: “En verano realizaremos una jornada en clave histórica para profundizar sobre la Baetulo del vino, la arqueología, la época medieval… Queremos contar con la participación del Museu de Badalona, Font de la Canya y más entidades que están ya trabajando en esta dirección. Nos planteamos también realizar alguna recreación durante el tiempo de vendimia”. La Cooperativa La Sargantana está elaborando un plan de trabajo intenso para los próximos meses. Creo que los Arqué, Biayna, Pedregosa, Batlle y Fibla que llevaban la uva a la bodega del Monasterio procedente de Can Canyet y Can Ruti lo vieran, le harían un homenaje a Anna y su equipo. El profesor de historia Jordi Cascales i Bianya estuvo el domingo en la plantación y mientras recorríamos el monasterio me mostró como el nombre de su abuelo aún se podía leer en la pared de la bodega, en relación con la cantidad de uva que entraba… “La iniciativa es fantástica, nos implicaremos tanto como podamos”, me lanzó, tan ilusionado como Anna.

*Cedida por La Sargantana

Hoy, recordando la jornada y escribiendo estas líneas, sólo me vuelven al recuerdo las palabras del audiovisual que recibe al visitante en el Monestir de Sant Jeroni de la Murtra: “Los frailes vivían el cielo ya en la tierra”. Con viñedo y vino, claro.